LAS SIETE BELLAS ARTES Y EL VINO.

CATEGORIA LAS 7 ARTES

“El vino es la única obra de arte, que se puede beber.” (Luis Fernando Olaverri).

El vino ha estado profundamente vinculado a las siete artes (pintura, escultura, arquitectura, música, literatura, danza y cine) a lo largo de la historia, funcionando como inspiración, tema principal y medio de conexión social en cada una de ellas. Desde las antiguas representaciones en Egipto hasta la poesía contemporánea, la música popular y el cine, ha aparecido como un emblema de celebración, divinidad, prosperidad y la experiencia humana, contribuyendo a enriquecer tanto la expresión artística como la sensorial.


Baco de Caravaggio

La influencia del vino y su cultura en las bellas artes se manifiesta de diversas maneras:

Pintura: Probablemente sea en esta disciplina donde su presencia resulta más evidente. Desde las representaciones de Baco o Dionisio en la antigüedad y las emblemáticas escenas bíblicas, como las Bodas de Caná y la Última Cena, hasta los bodegones contemporáneos, el vino ha simbolizado elementos como la celebración, la divinidad, la mortalidad y el hedonismo. Artistas de renombre como Caravaggio, Tiziano, Velázquez y Picasso lo han plasmado en sus obras inmortalizando su esencia.

Literatura: A lo largo de la historia, el vino se ha erigido como un motivo literario recurrente. Presente en textos religiosos, poemas de autores como Omar Jayyam, Baudelaire o Pablo Neruda, y obras en prosa, el vino encarna conceptos tan variados como la alegría, el consuelo, la verdad bajo el lema "in vino veritas" e incluso la perdición.

Música: Tanto en la música popular como en la clásica abundan referencias al vino. Desde canciones folclóricas sobre la vendimia hasta piezas operísticas como La Traviata o Don Giovanni, el vino aparece como símbolo de celebración o elemento dramático.

Escultura: Dionisio, conocido como Baco entre los romanos, ha sido una figura central en la escultura clásica. Representado frecuentemente con racimos de uvas y copas de vino, su imagen simboliza la fertilidad y el éxtasis.

Arquitectura: Si bien su vínculo con el vino es más indirecto, la arquitectura ha tomado relevancia a través del diseño de bodegas, que han evolucionado de simples almacenes a piezas arquitectónicas de vanguardia. Ejemplos destacados son las obras de Santiago Calatrava o Frank Gehry, donde funcionalidad y estética se fusionan para rendir homenaje al arte de elaborar vino.

Danza: Este arte, especialmente en rituales y celebraciones de la antigüedad como las bacanales, tiene una conexión profunda con el vino. Inspiración para el movimiento y la expresión corporal, representa la alegría y la embriaguez en las festividades.

Cine: En el séptimo arte, el vino se utiliza como recurso narrativo para transmitir conceptos como sofisticación, romance o tensiones sociales e incluso actuando como catalizador en el desarrollo de los personajes. Películas como Entre copas o Un paseo por las nubes son ejemplos representativos.

En definitiva, el vínculo entre el vino y las artes es tan antiguo como fascinante. Ambos despiertan los sentidos y reflejan la creatividad y la esencia cultural del ser humano. Tal como afirmó el enólogo Luis Fernando Olaverri, el vino es "la única obra de arte que se puede beber".

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