LEYENDA DE JAMSHID. EL REMEDIO DEL REY.

"La vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada". (Lucio Anneo Seneca).

Las leyendas forman parte esencial del ámbito de la antropología, ya que constituyen un elemento clave del patrimonio cultural intangible de una sociedad. A través de ellas se revelan las creencias, la memoria colectiva y la perspectiva que un grupo humano tiene sobre el mundo. La antropología cultural las analiza como expresiones intangibles que configuran la identidad y los valores culturales de un pueblo.


Jamshid representado en el Shahnamé de Shah Tahmasp

El Rey Jamshid aparece prominentemente en un cuento apócrifo asociado con la historia del vino y su descubrimiento. Según la leyenda persa El Rey Jamshid protagoniza un famoso relato que relata el posible origen del vino y su descubrimiento, envuelto en una leyenda persa. Según esta antigua tradición, hace aproximadamente 4.000 años antes del nacimiento de Cristo, el rey y semidiós Jamshid contemplaba el cielo en un día soleado, maravillado por la inmensidad del firmamento. En ese momento, una majestuosa ave surcó el aire hacia él, dejando caer algo a sus pies que identificó como semillas. Intrigado, decidió sembrarlas para observar si germinarían.

Con el paso del tiempo, en el lugar brotaron arbustos frondosos cargados de frutos desconocidos hasta entonces: uvas. Fascinado, el rey ordenó a sus criados recolectarlas y almacenarlas en ciertas tinajas del depósito real con el propósito de conservarlas para consumo futuro. Sin embargo, las uvas comenzaron a fermentar, impregnando el palacio con un embriagador y delicioso aroma.

Joven persa vertiendo vino en una copa.

La esposa favorita del rey, atraída por el misterioso perfume, llegó a pensar que provenía de un brebaje envenenado, posiblemente obra de algún mago de la corte. Movida por los celos tras un trato preferencial que el rey había otorgado a otra mujer, la reina decidió envenenarse con aquel líquido que asumió era mortífero. Para su sorpresa, en lugar de encontrar la muerte, experimentó una intensa euforia que la llevó a cantar y bailar desenfrenadamente.

El escándalo atrajo al rey, quien acudió alarmado al lugar de los acontecimientos y descubrió que una de las tinajas había sido abierta. Razonando que el estado eufórico de su esposa tenía relación con el contenido de aquel recipiente, decidió bautizar la bebida como "Darou é Shah", expresión en antiguo persa que significa "El Remedio del Rey".

Con el tiempo, de esta denominación surgió el nombre Syrah o Shiraz, asociado a la célebre cepa que algunos consideran originaria de la antigua Persia.

No hay comentarios: