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CATAME. WINES AND THE CITY. MERITXELL FALGUERAS.

"La manera que describo a las personas es como el bouquet de una copa, porque no te puedes quedar con lo que parece a primera vista, tienes que ir a la esencia de la degustación". (Meritxell Falgueras).

Meritxell Falgueras nos invita a descubrir que el buen vino, con sus infinitos matices, es un reflejo de la vida misma, llena de luces y sombras. Un libro que revive la esencia del universo de Sexo en Nueva York. La Cataluña de la vanguardia gastronómica en el año 2010 sirve como telón de fondo para que la reconocida sumiller internacional, Meritxell Falgueras, nos lleve en un fascinante viaje sensorial. En esta aventura, donde ella es protagonista, se rodea de un grupo de personajes únicos, todos apasionados por la alta cocina y las emociones más profundas. Con un estilo fresco, glamuroso y vibrante, además de una exquisita variedad de referencias al mundo del vino, Meritxell Falgueras se presenta como una fuerza imparable, dispuesta a conquistar el mundo y maridarlo con las mejores etiquetas.


Hay libros que no se leen como se cata un vino, sino como se comparte una conversación en una barra, con la ciudad latiendo alrededor. *Cátame. Wines and the City* pertenece a esa categoría, más que un manual, es una crónica emocional donde el vino deja de ser objeto para convertirse en lenguaje.

La voz que recorre sus páginas no pretende enseñar desde la autoridad técnica, sino desde la experiencia vivida. Es la mirada de alguien que se forma en el mundo del vino al mismo tiempo que aprende a moverse por la vida, por la noche, por las relaciones y por una ciudad, Barcelona, que aparece casi como un personaje más. No hay solemnidad, sino ritmo; no hay tratados, sino escenas.

El relato avanza como una sucesión de momentos, copas que se cruzan, encuentros que empiezan con entusiasmo y terminan con resaca emocional, aprendizajes que no siempre vienen de los libros sino de los errores. En ese recorrido, el vino funciona como hilo conductor, pero también como espejo. Cada botella, cada aroma, cada sorbo parece reflejar un estado de ánimo, una etapa, una decisión.

Lo interesante no está en lo que se explica del vino, que es más bien sugerido que analizado, sino en cómo se integra en la vida cotidiana. El vino aparece despojado de su aura elitista, cercano, urbano, incluso generacional. No es el vino de la liturgia clásica, sino el de la experiencia contemporánea, el que acompaña una cita, una ruptura, un descubrimiento profesional o una noche que se alarga más de lo previsto.

Hay también una dimensión de aprendizaje, pero no en el sentido académico. Es una formación que se construye entre bares, restaurantes, errores y aciertos, donde el conocimiento técnico se mezcla con la intuición y con una cierta construcción de identidad. La protagonista no solo aprende a catar; aprende a situarse en un mundo que combina glamour, exigencia y cierta fragilidad emocional.

Maritxell Falgueras

El tono es ligero, ágil, cercano. Se lee con facilidad porque no pretende imponerse, sino acompañar. Y sin embargo, bajo esa apariencia desenfadada, hay algo más profundo, una forma de entender el vino como cultura viva, como parte de un entramado social y emocional que va mucho más allá de la copa.

Como crónica, el libro captura un momento muy concreto, una generación que se acerca al vino desde otros códigos, alejados del academicismo, más vinculados a la experiencia, al relato personal y a la ciudad. En ese sentido, funciona casi como un documento de época, una fotografía de cómo el vino empieza a dialogar con nuevas formas de vida y de expresión.

Al final, lo que queda no es una lección de cata, sino una sensación. La de haber recorrido una ciudad a través de sus vinos y de sus historias. La de entender que, a veces, el vino no se explica, se vive.

LA CATA DE ROALD DAHL. UNA LECCION DE HUMILDAD.

"Contempla con ojos radiantes el mundo que te rodea, porque los mayores secretos se encuentran siempre en los lugares más inverosímiles". (Roald Dahl).

La cata de Roald Dahl, título con el que suele conocerse en español el célebre relato “The Taste”, ocupa un lugar singular en la historia de la literatura breve del siglo XX y, por extensión, en el imaginario cultural del vino. No es un texto sobre el vino en el sentido técnico o enológico, pero pocos relatos han captado con tanta precisión el poder simbólico, social y performativo de la cata como acto cultural. Desde su origen hasta su recepción contemporánea, el cuento ha sido leído, citado y discutido tanto en círculos literarios como en ámbitos vinculados al vino, convirtiéndose en una pieza de referencia para reflexionar sobre el gusto, la autoridad, el esnobismo y la teatralización del saber.


Roald Dahl escribió “La cata” en un momento temprano de su carrera como narrador para adultos. Publicado originalmente en 1951 en The New Yorker, el relato pertenece a una etapa en la que Dahl se consolidaba como maestro del cuento breve de giro inesperado, heredero tanto de la tradición anglosajona del relato de suspense como de un humor negro muy personal. Antes de convertirse en el autor universalmente asociado a la literatura infantil, Dahl fue un observador mordaz de las convenciones sociales de la élite británica, y “La cata” es un ejemplo temprano y particularmente logrado de esa mirada crítica.

El argumento, aparentemente sencillo, se despliega con una precisión casi teatral. El narrador es invitado a cenar a la casa de Mike Schofield y su esposa Louise, donde también está presente Richard Pratt, un conocido del anfitrión. La velada transcurre en un ambiente de cortesía elegante hasta que el vino entra en escena. Schofield descorcha una botella y Pratt, tras probar el vino, comienza a exhibir una seguridad absoluta en su capacidad para identificarlo. Lo que en principio es una demostración de pericia se transforma pronto en un desafío: Pratt apuesta una suma considerable de dinero a que puede determinar no solo el país y la región, sino la añada exacta del vino servido.

Roald Dahl

La tensión narrativa crece en paralelo al discurso enológico de Pratt, quien desgrana con voz autoritaria una cadena de deducciones que imitan el lenguaje de la cata profesional, referencias al clima de la añada, a la madurez de la uva, al equilibrio entre acidez y tanino, al carácter de un château concreto. Dahl reproduce con notable oído literario el tono del experto, ese registro en el que el conocimiento técnico se mezcla con una puesta en escena casi hipnótica. El lector asiste, fascinado y escéptico a la vez, a una representación del saber que parece infalible.

El desenlace, célebre por su ironía cruel, subvierte de manera radical la autoridad construida durante el relato. Cuando Pratt finalmente identifica el vino con exactitud asombrosa, la revelación posterior, el vino había sido servido previamente en la copa de Pratt sin que este lo supiera, desactiva por completo la épica de la cata. No ha habido un ejercicio de identificación sensorial pura, sino una trampa basada en la memoria y la observación. Dahl no ridiculiza el vino en sí, sino la pretensión de un conocimiento absoluto, la arrogancia del experto y la facilidad con la que el ritual social de la cata puede convertirse en un espectáculo de poder.

                    La Cata, de Roald Dahl. Iban Barrenetxea.

Desde el punto de vista literario, “La cata” se inscribe en una tradición que utiliza objetos culturales, en este caso el vino, como catalizadores de conflicto moral y social. El vino no es un mero decorado, es el eje simbólico sobre el que gira el relato. En la Inglaterra de posguerra, el conocimiento profundo de los grandes vinos franceses funcionaba como un marcador de estatus, una forma de capital cultural en el sentido que más tarde formularía Pierre Bourdieu. Dahl capta ese fenómeno con una lucidez extraordinaria, mostrando cómo el gusto no es solo una cuestión sensorial, sino una construcción social atravesada por jerarquías, rituales y expectativas.

La repercusión literaria del relato fue inmediata. “La cata” se convirtió en uno de los cuentos más antológicos de Dahl y fue adaptado en varias ocasiones, entre ellas para la televisión en la serie "Tales of the Unexpected". Cada nueva lectura o adaptación ha reforzado su condición de texto canónico dentro del relato corto contemporáneo. En el ámbito académico, el cuento ha sido analizado desde perspectivas diversas, estudios sobre el narrador no fiable, análisis del poder simbólico, aproximaciones semióticas al gusto y al discurso experto. En todas ellas, el vino aparece como un lenguaje, un sistema de signos que puede ser manipulado con fines de dominación o engaño.

Pero quizá resulte aún más interesante su impacto en el mundo del vino. “La cata” ha sido citada innumerables veces en artículos, conferencias y libros divulgativos para ilustrar los límites de la cata a ciegas, la sugestión y el peso del contexto. En escuelas de sumillería y cursos de análisis sensorial, el relato se utiliza como advertencia literaria, no tanto para negar la validez de la cata, sino para recordar su dimensión humana, falible y culturalmente condicionada. Dahl anticipa, desde la ficción, debates que décadas más tarde ocuparían a científicos y enólogos sobre la influencia de la expectativa, la etiqueta o el precio en la percepción del vino.

Con el paso del tiempo, el cuento ha adquirido una segunda vida en la cultura vinícola contemporánea, marcada por una creciente autoconciencia crítica. En un contexto en el que el discurso del vino ha oscilado entre la tecnificación extrema y la caricatura del esnobismo, “La cata” funciona como un espejo incómodo. Nos recuerda que el lenguaje especializado puede convertirse en un instrumento de exclusión y que el placer del vino corre el riesgo de diluirse cuando se subordina por completo a la demostración de saber.

Desde una perspectiva histórica más amplia, el relato dialoga con una tradición mucho más antigua en la que el vino aparece asociado al engaño, la astucia y la revelación. Desde los simposios clásicos hasta las sátiras ilustradas, el vino ha sido un espacio de verdad y de máscara. Dahl, con su prosa limpia y su ironía precisa, actualiza esa tradición en clave moderna, trasladándola al salón burgués del siglo XX y anticipando problemáticas plenamente vigentes en el XXI.

Hoy, más de setenta años después de su publicación, “La cata” sigue siendo un texto sorprendentemente actual. En una época de redes sociales, puntuaciones numéricas y prescriptores omnipresentes, el relato invita a una lectura crítica del fenómeno del vino como espectáculo. No propone un rechazo del conocimiento, sino una desmitificación de su teatralización. En ese sentido, su vigencia en el mundo vinícola es comparable a su estatus literario, es un clásico porque sigue interpelándonos, porque pone en cuestión nuestras certezas y porque lo hace con la elegancia cruel de la mejor literatura breve.


Para un lector interesado en el vino desde una perspectiva cultural y no meramente técnica, “La cata” ofrece una lección que va más allá del argumento. Enseña que el vino, como toda construcción cultural compleja, existe tanto en la copa como en el relato que hacemos de él. Y que, a veces, ese relato dice más sobre quien lo pronuncia que sobre el líquido que se pretende describir.

LA FILOSOFIA DEL VINO. BELA HAMVAS.

“La tesis principal de mi anatomía de la ebriedad es la siguiente: la raíz de toda ebriedad es el amor. El vino es amor en estado líquido”. (Bela Hamvas).

Hay un libro que no se debe dejar de leer si uno es un apasionado de la buena mesa y del buen beber: La filosofía del vino, del escritor y crítico húngaro Béla Hamvas. Escrito en el verano de 1945, poco antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial este breve texto es toda una verdadera declaración de amor absoluto e incondicional a la bebida ancestral por excelencia. Elogio de las cualidades espirituales, sensoriales y simbólicas del vino.


Con un entusiasmo casi místico, en este libro Hamvas traslada al lector a explorar, tres diferentes ámbitos de reflexión alrededor del vino. Tres ámbitos que constituyen, según el autor, otros tantos fundamentos sobre los que se deberían sustentar las bases de toda futura filosofía del vino. Dichos ámbitos son: el vino como estado sobrenatural, al cual correspondería una metafísica del vino, el vino como naturaleza, al cual pertenecería un estudio descriptivo sobre las uvas y sus variedades, los tipos de vino, la relación entre tierra y vino, agua y vino etc. y por último el vino como ceremonia y ritual, es decir, un análisis de los tiempos y los hábitos en los que habría que beber, dando respuesta a preguntas básicas como ¿Dónde beber? ¿Cómo beber? ¿En qué recipientes beber? ¿Solo? ¿En compañía? etc.

Por un lado el autor expresa su personal teoría del carácter divino del vino, enalteciendo la presencia de lo idílico en los placeres físicos – reservando un lugar privilegiado para la comida y la bebida – por otro lado, plantea un catálogo con pleno conocimiento de causa, sobre las uvas y los vinos existentes en su época y sobre los maridajes posibles entre vinos, comidas y situaciones sociales. En este sentido, Hamvas pretende ofrecer al lector una guía teórico-práctica sobre el buen beber, repleta de buenos consejos e imágenes idílicas y sensuales que reflejan el espíritu hedonista del autor.

Escrito en un tono a veces irónico y sarcástico, a veces claramente polémico y provocador, tanto de la dignidad burguesa como del materialismo científico. La filosofía del vino es, al mismo tiempo, un visionario canto a la vida y una perspicaz crítica a las convenciones: una advertencia vitalista a seguir nuestros impulsos de placer y nuestros deseos de conocimiento a través de todos los sentidos; viajando física y mentalmente por tierras y pueblos, naciones y nociones, saberes y sabores, sueños y delirios.

Leyendo estas páginas apasionadas el lector queda fascinando por la que hemos definido como una declaración de amor absoluto y sin condiciones. Ese mismo amor por el vino, por sus propiedades organolépticas, por su simbología, por su historia milenaria y su vínculo único con el territorio de origen inspira, este modesto blog.


A MERCED DE UN DIOS SALVAJE. ANDRES PASCUAL.

“En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto”. (Séneca).


Hugo Betancor, un fotógrafo de prensa viudo y en horas bajas, llega al pueblo vitivinícola de San Vicente de la Sonsierra para reclamar la herencia de Raúl, su hijo de once años aquejado por una enfermedad rara. Desde que ambos ponen un pie en Finca Las Brumas, la bodega de los abuelos del niño, todo empieza a torcerse de forma descontrolada. Veinte años atrás, un hermano pequeño de la madre de Raúl, estremecedoramente idéntico a él, desapareció sin dejar rastro durante una tormenta. Un suceso que marcó la vida de todo el pueblo, cuyos habitantes no han sido capaces de liberarse del peso de la culpa, ¿del ahogo de la sospecha? y del temor a que aquella desgracia vuelva a repetirse. A merced de un dios salvaje es un thriller psicológico que se desarrolla en el corazón de La Rioja, una carrera contrarreloj a través de viñas idílicas y tradiciones milenarias.

Fácilmente se adivina que hay más de un secreto desde el principio el lector es partícipe de esa sensación de que hay algo que los personajes esconden, tanto al lector como entre ellos. Esta sensación se ve favorecida por el uso de un narrador protagonista que con la voz de Hugo nos transmite su incomodidad y recelos, así como su preocupación e inquietud por su hijo que padece el síndrome de Dravet, una enfermedad rara que el autor nos muestra de forma clara en su gravedad, pero sin caer en dramatismos.

Alternando presente y pasado, la novela va y viene entre la época actual y los sucesos acaecidos veinte años atrás. Saltos temporales que se suceden sin confusión alguna ya que en el encabezamiento de cada capítulo sabremos si hemos vuelto al pasado o no, y que ayudan a que el ritmo de la novela esté en continuo crecimiento. Si a eso sumamos que el equilibrio entre narración y diálogo es el adecuado y que en todos los capítulos sucede algo relevante, tenemos una novela que se lee apenas sin darte cuenta con una trama que no da un respiro desde sus inicios.

De la mano de Andrés Pascual vamos a recorrer no solo el paisaje de la Rioja Alta, sino también su historia y cultura, y los usos y costumbres del lugar. Se aprecia así, además del conocimiento propio que el autor tenga sobre su tierra natal, la que sin duda ha sido una ardua labor de documentación que, en contadas ocasiones, queda expuesta de forma integrada en la narración. 

EL VELO Y LA FLOR. MARGARITA MARTIN ORTIZ.

“Una flor es breve, pero la alegría que regala en un minuto es una de esas cosas que no tienen un comienzo o un final”.  (Paul Claudel).


El velo y la flor narra la historia de Juan Bosco Velasco, hijo, nieto y bisnieto de bodegueros jerezanos, que con 16 años ha de hacerse cargo de la empresa familiar, al morir su padre repentinamente. Su incapacidad para asumir este reto y la influencia de la familia harán que caiga en la vagancia, las fiestas y el alcohol, cuyas cuyas consecuencias estarán a punto de destruir el inmenso poder de su familia.

Novela ambientada en la posguerra de la ciudad andaluza de Jerez de la Frontera, conocida por su tradición bodeguera, que, al tiempo que narra la existencia de unos pocos afortunados, llena de lujos, refleja el amor al vino, el peso de la herencia familiar y la fuerza ineludible de las pasiones humanas.

Una historia que  refleja de modo bastante fiel el mundo bodeguero (a pesar de tratarse de personajes de ficción), y también el cariño por el vino de los jerezanos, a través de una historia y unos personajes que enganchan. Desde luego, es un libro más que recomendable para conocer un mundo y una etapa histórica nacida de la acción de unas levaduras en la crianza de un vino.




LA FUERZA DE UN DESTINO. LA INSOLITA Y APASIONANTE VIDA DE JEAN LEON.

“Lo que el vino ha hecho para crear cosas de calidad, para generar chispazos de inteligencia; para afinar los sentidos y el gusto, para evitar el ridículo, para suscitar el amor, para enriquecer la comprensión; para avivar la vida del propio espíritu, para fomentar la bondad y la sensibilidad es inenarrable por su propia desorbitada extensión. El vino constituye un elemento inseparable de la vida”. (Josep Pla).


Con veintiún años, Ceferino Carrión huye de la gris y asfixiante España franquista en busca de aires nuevos, por lo que embarca en un buque desde Le Havre con destino a los Estados Unidos. En Nueva York cambiará de identidad y se convertirá en ciudadano estadounidense como Jean León. Su peripecia vital lo lleva hasta California, donde su espíritu emprendedor y una serie de golpes de suerte lo sitúan a un paso de la gloria.

Su casa familiar se destruyó en el Incendio de Santander de 1941, por lo que se trasladó a Barcelona. Su padre y un hermano mayor murieron en la II Guerra Mundial al ser torpedeado su barco por error durante un viaje marítimo. En Barcelona trabajó algunos meses como planchista en la fábrica de camiones Pegaso. En 1947 se trasladó a Francia andando. En Francia fue camarero; en Le Havre se embarcó como polizón rumbo a Nueva York. Allí, sin saber inglés, fue recoge-platos en el Rockefeller Center. En 1950 se estableció en Hollywood. Se nacionalizó americano y entró a trabajar en el restaurante de Frank Sinatra y Joe DiMaggio, el Villa Capri, donde conoció a muchas estrellas de cine y adoptó su pseudónimo. Se hizo amigo de James Dean, con quien fundó el Restaurante La Scala, en Beverly Hills, en 1956. El local se puso de moda entre las estrellas hollywoodienses y tras la muerte de Dean, León se quedó como único anfitrión. El cátering de La Scala sirvió la última cena, a domicilio, a Marilyn Monroe, antes de suicidarse. Residió en Malibú.


Jean Leon, insatisfecho con el vino que servían en su restaurante, decidió elaborarlo él mismo. Después de un viaje a Francia y España, en 1963 compró 150 hectáreas en Torrelavit, Alto Penedés. Arrancó las cepas y las reemplazó por cabernet sauvignon, merlot y chardonnay, entonces desconocidas en la comarca. Delegó en el enólogo Jaume Rovira la elaboración de unos vinos que destacan por su fuerte personalidad. En 1973 salieron al mercado las primeras botellas Jean León, cosecha de 1969. Era el primer vino cabernet sauvignon elaborado en España. En 1976 obtuvo la denominación de origen. En 1981 Ronald Reagan eligió el vino Jean León para la fiesta de su investidura. Inicialmente, el vino estaba destinado al mercado americano, pero en 1983 pasó a comercializarse en España. Fumador empedernido, Jean León enfermó de cáncer y vendió sus bodegas a Miguel A. Torres Riera, con la condición de que su enólogo, Jaume Rovira, continuase al frente. León se dedicó a viajar por el mundo a bordo de su bajel La Scala di mare, recalando en Tailandia, donde proyectaba abrir un restaurante de diseño en frente del mar. La enfermedad le obligó a retornar a Los Angeles, donde falleció, dejando inconcluso el proyecto tailandés. El Ayuntamiento de Santander dio a una calle su nombre. El periodista Sebastián Moreno escribió su biografía Jean León. El rey de Beverly Hills. El cineasta Agustí Vila realizó el documental biográfico 3055. Jean León (2006), basado en su historia personal.

Dado que la mayor parte de la documentación sobre Jean León está escrita en inglés, su apellido no suele escribirse con tilde, si bien él mismo firmaba «Jean León», con tilde, como puede apreciarse en gran parte de las botellas de las bodegas Jean León, que llevan copia de su firma autógrafa.



LA GUERRA DEL VINO.

“Ser francés significa luchar por tu país y por su vino.” (Claude Terrail).

Este libro narra la curiosa historia de cómo los franceses emplearon la misma tenacidad en salvar sus grandes vinos de los nazis, que la utilizada para salvaguardar los tesoros del Louvre. Una narración increíble.


La notable y jamás contada historia de los valerosos e inteligentes viticultores franceses que, durante la segunda guerra mundial, protegieron y rescataron del saqueo alemán el producto más afamado del país. En 1940, Francia cayó ante los nazis y el ejército alemán inició casi inmediatamente una campaña de pillaje de uno de los bienes más queridos para los franceses: su vino. Como tantos otros de la Resistencia francesa, los viticultores se movilizaron para oponerse a sus ocupantes, pero la narración de sus extraordinarios esfuerzos ha permanecido casi ignorada hasta ahora. La guerra del vino cuenta la historia, entre emocionante y horripilante, de los productores franceses de vino que tomaron medidas ingeniosas y osadas para salvar sus queridas cosechas y botellas, a medida que los alemanes cerraban el cerco a su alrededor.

El libro está plagado de anécdotas curiosas. Como los mejores vinos fueron puestos a salvo de los nazis, reetiquetaciones de vino, cuevas llenas de vino, tabiques que ocultan despensas, bodegas escondidas en medio de los bosques. También cuenta con testimonios de viticultores franceses que explican como vivieron aquellos momentos.

LOS IGNORANTES. RELATO DE UNA INICIACION CRUZADA.

“Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse”. (François de La Rochefoucauld).


Étienne Davodeau es un autor de cómic que no sabe casi nada del mundo del vino. Richard Leroy es un viticultor que casi no ha leído cómics. Pero los dos están rebosantes de buena voluntad y de curiosidad. ¿Por qué alguien decide consagrar su vida a dibujar cómics o a producir vino? ¿Cómo y para quién se hacen? Para responder a estas preguntas, durante más de un año Étienne se ha ido a trabajar a los viñedos y a la bodega de Richard, quien, a su vez, se ha sumergido en el mundo del cómic. Han abierto muchas botellas y leído bastantes cómics. Se han paseado en busca de autores y viticultores apasionados por su oficio. Étienne Davodeau apuesta a que hay tantas formas de realizar un libro como de producir vino. Constata que ambos tienen ese poder, necesario y precioso, de unir a los seres humanos. Los ignorantes nos proponen el feliz relato de esta iniciación compartida.

Los ignorantes proponen un relato de felicidad, un paseo entretenido hacia el conocimiento de una disciplina diferente.

EL PERFUME

“Todo perfume contiene tres acordes. La cabeza, el corazón y la base. Se requiere de doce notas. El acorde de la cabeza contiene la primera impresión que dura unos cuantos minutos, antes de ceder al corazón, el tema del perfume que dura varias horas. Por último, el acorde es la base de la huella del perfume, que dura varios días.” (El Perfume). (Patrick Süskind).


El perfume: historia de un asesino es la primera novela del escritor alemán Patrick Süskind, publicada en 1985 bajo el título original Das Parfüm, die Geschichte eines Mörders. Inmediatamente se convirtió en un best-seller, y es la obra de la literatura alemana más traducida: a más de cuarenta lenguas en todo el mundo.

El perfume, dividido en cuatro partes y cincuenta y un capítulos, transporta al lector a un mundo con el que no está familiarizado, "el evanescente reino de los olores", a través de su protagonista, Jean-Baptiste Grenouille (grenouille significa rana en francés).

Narra la vida ficticia de Grenouille, “uno de los hombres más épicos y abominables de su época”, que su autor coloca en la Francia del siglo XVIII. Desde su nacimiento, Grenouille descubre y percibe el mundo a través del sentido del olfato, que tiene más desarrollado que el resto de las personas. Éstas, a su vez, en ocasiones encuentran inquietante dicha capacidad en Grenouille. Sin embargo, él carece de un olor propio. Ésta es la historia de cómo Grenouille pasa su vida en búsqueda de nuevos olores, pero especialmente en la búsqueda de uno propio.


Grenouille crece en un hogar para niños huérfanos hasta los ocho años bajo el cuidado de madame Gaillard. Ella lo entrega a un cruel curtidor de cueros que pone a Grenouille a cargo de los trabajos más peligrosos. Una noche, durante la celebración anual en honor a la posesión del rey, Grenoille percibe un aroma perfecto. Lo sigue hasta la rue de Marais donde encuentra a su primera víctima: una joven adolecente pelirroja excepcionalmente bella, que se encuentra quitando las semillas de unas ciruelas amarillas. Grenouille la asesina para poder poseer su aroma.

El protagonista, consciente de su talento único, decide trabajar en perfumería y llama la atención del perfumista más prestigioso de París, Baldini. Bajo Baldini, Grenouille aprende los procesos químicos para destilar y materializar perfumes.

Luego de unos años adquiere su libertad y decide recluirse en la soledad de una caverna. Transcurren siete años, hasta que un día tiene una pesadilla y se da cuenta de que él mismo no tiene ningún olor.

Encuentra al Marqués de la Taillade-Espinasse, un hombre interesado en comprobar la teoría del fluido vital que establecía que los objetos relacionados con el aire son sanadores. Para esto decide tomar como ejemplo a Grenouille, por haber vivido en una alta cueva.


Grenouille por su parte logra fabricar un perfume que es imitación de la esencia humana, así es percibido por otros como uno más. Con esto, decide partir rumbo a Grasse y trabaja en el taller de perfumería de madame Arnulfi, bajo el mando de su amante Druot.

Con el propósito de continuar sus experimentos para crear aromas humanos, Grenouille empieza a asesinar a jóvenes mujeres vírgenes. La mata con un golpe en la cabeza, rapa su cabello y las envuelve en grasa animal para poder destilar su aroma. Así asesina a 24 jóvenes.

Reina el caos y los asesinatos cesan cuando el obispo decreta que el asesino ha quedado excomulgado. Antoine Richis, oficial de alto rango de Grasse, no confía en que los asesinatos hayan terminado. Astutamente, deduce que el asesino es una especie de coleccionista y que en esta colección su hija, Laure Richis, la mujer más bella de Grasse, es la única pieza que falta.

Decide partir de repente con su hija a una posada lejana. Pero Grenouille, siguiendo su aroma la encuentra y la asesina. Finalmente crea el perfume deseado, con la combinación del aroma de todas las mujeres que ha asesinado. Es capturado, pero antes de ser crucificado, se aplica el perfume. Todos los que acuden se convencen de que Grenouille es un ángel, y entre los asistentes se genera una orgía.

Grenouille, decepcionado, comprende que puede hacer que otros lo amen, pero no puede amar. Decide partir hasta el lugar donde nació. Allí usa toda la botella de perfume y las personas de la plaza lo devoran, convencidas de que cometían un acto motivado solo por amor.

MIS LIBROS DE VINOS Y DESTILADOS.

CATEGORIA MIS LIBROS

"El libro es una pértiga que permite dar saltos inimaginables en el espacio y en el tiempo; el testigo de la más hermosa carrera de relevos; un infalible e íntimo amigo silencioso". (Antonio Gala).

La categoría de "Mis Libros" en "La Mojonera" nace con la voluntad de reunir, ordenar y poner en diálogo una bibliografía amplia y heterogénea dedicada al vino y a los destilados entendidos no solo como productos de consumo, sino como hechos culturales complejos, profundamente imbricados en la historia, la economía, la simbología, la técnica y la vida cotidiana de las sociedades humanas.

Aquí tienen cabida libros de todas las épocas históricas y de todos los géneros literarios, ensayo, tratados técnicos, estudios académicos, historia, antropología, memorias, novela, ficción, crónica, literatura de viajes o textos híbridos difíciles de clasificar, siempre que su contenido esté directamente relacionado con el vino o los destilados y contribuya a ampliar la comprensión de su papel en el mundo.

El vino y los destilados han acompañado a la humanidad desde los albores de la civilización. Han sido objeto de regulación, de ritualización, de condena y de celebración; han servido como moneda simbólica, como medicamento, como sacramento, como refugio, como inspiración y como excusa narrativa. Los libros que aquí se presentan permiten rastrear esa presencia continua, observar cómo cambian los discursos, las técnicas y las sensibilidades, y comprender por qué estas bebidas han generado una literatura tan abundante y diversa.


Esta sección no persigue la exhaustividad enciclopédica ni la crítica literaria en sentido estricto, sino la lectura contextualizada: cada obra se aborda como un documento cultural que habla tanto de vinos y destilados como del tiempo, el lugar y la mirada desde la que fue escrita. Un tratado enológico del siglo XIX, una novela contemporánea, un manual de destilación artesanal o un estudio antropológico sobre el consumo ritual del alcohol dialogan aquí en un mismo plano, sin jerarquías de prestigio, pero con atención al rigor, al contexto y a la relevancia cultural.

La bibliografía recogida en esta categoría puede servir a múltiples propósitos: formación técnica, reflexión histórica, investigación académica, inspiración creativa o simple placer lector. Está pensada tanto para profesionales del vino y los destilados como para estudiantes, investigadores, docentes, lectores curiosos y aficionados que deseen ir más allá de la superficie y explorar los relatos, las ideas y las estructuras de pensamiento que han acompañado a estas bebidas a lo largo del tiempo.


En "La Mojonera", los libros no se entienden como objetos cerrados, sino como herramientas de interpretación. Cada referencia bibliográfica es una puerta de entrada a un universo más amplio: territorios, técnicas, oficios, imaginarios, discursos científicos, mitologías, representaciones artísticas y prácticas sociales que han dado forma al vino y a los destilados tal y como hoy los conocemos.

Esta categoría aspira, en definitiva, a convertirse en un archivo vivo, en constante crecimiento, que permita leer el vino y los destilados como lo que son: productos culturales totales, capaces de generar conocimiento, relato y pensamiento a través de los siglos.